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Quiero ser libre

Vuelvo a España a vivir tras 5 años en Ecuador: mi plan financiero y de vida… en el campo

Me voy a vivir en el campo

Se acaba la excedencia. Cinco años en Ecuador y toca volver a España. Podría volver a mi rutina de siempre en la ciudad, pero he decidido que no lo haré. No vuelvo al asfalto, vuelvo al campo. Y no lo hago por un impulso romántico de «volver a la naturaleza», lo hago por pura estrategia financiera y de vida.

Si hay algo que he aprendido en estos años buscando la libertad, es que hay que jugar con las cartas que te da el entorno para maximizar tus opciones. Y hoy te cuento mi plan maestro.

Volver a España y vivir en el campo: responsabilidad ante todo

Tenía otros planes, la verdad. Pensaba en no volver, pero mi excedencia como trabajador público ha llegado a su fin. Si no retorno, pierdo el puesto para siempre. Viendo cómo está el mundo hoy —inflación, inestabilidad, crisis por todos lados—, he decidido que lo más responsable es asegurar esa fuente de ingresos, aunque sea por un tiempo. La seguridad y estabilidad laboral en estos tiempos vale oro.

Así que vuelvo, pero a mi manera. No es una huida, es una estrategia.

Ingresos pasivos y coste cero

¿Por qué el campo y no la ciudad? Aquí es donde entra la matemática. Tengo una casa unifamiliar adosada en la ciudad. En lugar de volver a vivir allí, voy a alquilarla. Eso me genera un ingreso pasivo todos los meses. Y yo me voy a vivir a un cortijo familiar en el campo, donde no tengo que pagar alquiler.

El resultado es simple y brutal: maximizo mis ingresos (el alquiler) y minimizo mis gastos (cero hipoteca/alquiler para mí). En tiempos de incertidumbre, esta jugada de arbitraje de vida me pone en una posición financiera envidiable. No voy al campo a sobrevivir, voy al campo a optimizar el dinero y la economía familiar. Un tiempo de sacrificio para obtener grandes resultados.

Rutina híbrida entre vivir en el campo y en la ciudad: lo mejor de los dos mundos

Vivir en el campo no debería significar aislarse, al menos en mi caso. Mi trabajo está en la ciudad, a 35 minutos en coche del cortijo. Mi horario de funcionario es de 8 a 15:00, de lunes a viernes, lo cual es todo un lujo (tener trabajo ya de por sí se está convirtiendo en un lujo en estos tiempos).

Para no quemarme haciendo trayectos todos los días y para optimizar gasolina y tiempo, he diseñado una rutina híbrida: me quedaré a dormir en casa de mis padres un par de noches a la semana (por ejemplo, los martes y los jueves). Así, solo hago el trayecto completo tres días, descanso en la ciudad con mi familia y me sigo ahorrando el alquiler los otros días. Es la forma de tener lo mejor de los dos mundos sin agotarme.

El factor Bao y una oficina con vistas a la montaña

Y luego está el, Xiao Long Bao. Tiene 15 años ya y es un gato que siempre ha tenido acceso al exterior. En la ciudad, en una casa sin acceso al exterior, ya le notaba yo que se iba apagando. En el campo de Ecuador, recuperó su vitalidad. No voy a encerrarlo en una casa (y menos en un piso) en la ciudad de nuevo. El necesita árboles, tierra, perseguir gallinas… y yo necesito tranquilidad y aire puro.

Porque mi trabajo no termina a las 15:00. Gestiono mis inversiones en bolsa y también trabajo online, y necesito un entorno que me dé paz mental. Analizar el mercado con Finviz desde el porche del cortijo, sin el ruido constante de la ciudad, es un privilegio que estoy seguro de que va a ayudarme a realizar las mejores operaciones e influirá directamente en mis decisiones financieras.

¿Y después qué? ¿Qué haré en el futuro?

¿Sé cuánto tiempo estaré así? No lo sé. Mi puesto me permite trabajar 4 años y pedir otra excedencia de 5. Esa es la ruta A. La ruta B es que, si mis inversiones van bien, dentro de un año o 2 deje el trabajo y recupere mi libertad total. Dependerá del mercado y de cómo me sienta.

Lo que tengo claro es que este es el primer paso para volver a ser libre, pero con una base sólida bajo los pies. Si quieres ver cómo se desarrolla este experimento de vida, cómo se adapta Bao y si la matemática realmente funciona, ¡suscríbete y acompáñame en este retorno!

Vuelvo a España a vivir tras 5 años en Ecuador: mi plan financiero y de vida… en el campo
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