
La paradoja del «Crypto President»
Era enero de 2025 y Donald Trump, reinstalado en su trono presidencial de la Casa Blanca publicaba en Truth Social una frase que hizo vibrar a todo el ecosistema cripto: «Las criptomonedas son el futuro de la libertad financiera. Los Estados Unidos liderarán esta revolución». A lo que el mercado reaccionó con euforia: bitcoin rompió los 100 000 dólares por primera vez en la historia y el sentimiento de «to the moon» inundó las redes. Trump se convirtió en el «criptopresidente», el salvador que quitaría las barreras regulatorias y convertiría a Estados Unidos en el paraíso de las finanzas descentralizadas.
Así es como se presentaba el panorama con la llegada del que algunos apodaban «el zanahorio» a la presidencia del país anglosajón, aunque las expectativas no estuvieron a la altura. Véase el índice de codicia y miedo de las criptomonedas, que sufrió más vaivenes que un borracho camino del after para seguir la fiesta. Con meses en «miedo extremo» y una volatilidad desmedida, así como liquidaciones constantes, seguir de cerca el mercado en 2025 ha sido un deporte para valientes. ¿Qué pasó?
La narrativa convencional diría: «Las criptomonedas son volátiles, era una burbuja». Pero la realidad es más compleja. Donald Trump no mató las criptomonedas en 2025 de forma explícita, las asfixió con una mezcla de incertidumbre, guerras comerciales y corrupción.
La bomba de los aranceles: cómo la guerra comercial secó la liquidez global
El primer acto fue para mí clave, determinante. Probablemente, la causa principal de tanta incertidumbre. En el primer trimestre de 2025, la administración Trump anunció aranceles del 60 % sobre importaciones clave de China y la Unión Europea. Boom. La justificación: «traer empleos de vuelta» y «proteger la industria estadounidense». Las criptomonedas, en principio, no deberían verse afectadas, pero se convirtieron en la víctima colateral.
Efectos de los aranceles de la guerra comercial de Trump contra China
- Fuga masiva de capitales desde mercados emergentes: países donde las criptomonedas funcionaban como refugio de valor frente a monedas locales débiles se vieron obligados a repatriar capitales para hacer frente al impacto económico de los aranceles.
- El dólar como refugio no intencionado: ante la incertidumbre global, los inversores institucionales hicieron lo que siempre hacen en tiempos de crisis: refugiarse en el dólar. Los activos de riesgo se desplomaron al ritmo que este subía.
- El colapso de la minería: los aranceles a componentes electrónicos chinos, combinados con medidas energéticas erráticas, hicieron inviable la minería de bitcoin en Estados Unidos. Muchas empresas quebraron.
El cierre de gobierno de Estados Unidos que secó la liquidez
Si los aranceles golpearon al mercado, la liquidez lo noqueó. Entre octubre y noviembre de 2025, Estados Unidos vivió el cierre de gobierno más largo de su historia: 35 días. La causa no me importa, pero el resultado supuso un drenaje de liquidez insostenible. Y sin liquidez, no hay mercado.
Para el mercado cripto no se tradujo en un hecho sin importancia. Supuso la paralización absoluta de entrada de dinero y de cualquier certidumbre regulatoria:
- La SEC y la CFTC, de vacaciones: todas las aprobaciones de ETF de criptomonedas, staking, los proyectos de clarificación regulatoria y mucho más… se congelaron. Empresas que llevaban años esperando luz verde para operar legalmente vieron cómo sus planes se detenían.
- La «Genius Act», una ley fantasma: aprobada en agosto con gran expectación (una ley que supuestamente daría claridad jurídica a activos como Ethereum) se convirtió en papel mojado. Sin presupuesto para implementarla y sin agencias para aplicarla, quedaba en agua de borrajas, pese a suponer un antes y un después.
Corrupción a mogollón: Trump Coins e insider trading
Como si de un tebeo de Mortadelo y Filemón se tratase, Trump y su familia manipularon el mercado a su antojo para forrarse. Así de claro. Por un lado, The Carrotman se pasaba la vida criticando a políticos que hacían eso. Por otro lado, el descaro con el que actuó a plena luz del día fue obsceno.
Trump Trade y patrones sospechosos
Analistas de blockchain detectaron un patrón peculiar: direcciones de wallets no identificadas, pero con transacciones de escala institucional, realizaban compras masivas de Ethereum y tokens días antes de anuncios regulatorios positivos de la Casa Blanca. Las ganancias en estas operaciones, según los análisis, superaban los 200 millones de dólares en el acumulado del año.
Más tarde se supo que estas wallets eran de empresas pantalla asociadas al yerno de Trump. La venta masiva de estas posiciones ocurrió justo una semana antes del desplome de agosto de 2025, cuando los aranceles a China se endurecieron aún más.
La administración negó cualquier irregularidad, pero no hay quien se lo crea. Un análisis mostró una gran correlación entre la frecuencia de los tuits de Trump sobre política comercial y la volatilidad del índice Bitcoin 30 días después. Trump vino a acabar con el insider trading y resulta que se metió hasta la cocina.
Las Trump Coins: estafas con sello presidencial
Si el Trump Trade erosionó la confianza, las llamadas Trump Coins la dinamitaron por completo:
- MAGA Coin (Make America Great Again Coin): lanzada por empresarios vinculados a la campaña de Trump, prometía «financiar el movimiento patriótico» y ofrecía retornos «gracias a las medidas económicas de Trump». Los desarrolladores desaparecieron con los fondos y se supo que el 80 % de los inversores eran personas mayores con poca experiencia financiera.
- Melania Token: la cripto de la primera dama. Promocionada desde cuentas oficiales de la Casa Blanca, prometía acceso a eventos VIP y «experiencias únicas». Se recaudaron 500 millones antes de que los NFT perdieran el 99 % de su valor en dos semanas y se lavaron las manos.
Más allá de Trump: guerras e inflación global
Como digo, a mí me da igual Trump, ya que ni lo apoyo ni estoy en contra de el. Dicho esto, sería injusto atribuir todo el colapso cripto de 2025 exclusivamente a Trump, ya que operó en un contexto geopolítico inestable y sus decisiones no ayudaron.
Los conflictos bélicos que paralizaron el comercio global
- La guerra OTAN-Rusia en Ucrania escaló dramáticamente en 2025, con enfrentamientos casi directos que hicieron que los mercados de materias primas se volvieran locos.
- La guerra Israel-Irán y la amenaza del estrecho de Hormuz: tras un ataque israelí a instalaciones nucleares iraníes, Teherán amenazó con bloquear el Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 20 % del petróleo mundial. El precio del Brent se disparó y el conflicto estuvo a punto de escalar dramáticamente.
Estos conflictos generaron una huida masiva hacia activos «refugio» tradicionales (oro, dólar y bonos del tesoro). Sencillamente, tanta incertidumbre llevó a que los mercados de riesgo sufrieran de lo lindo en favor de activos refugio tradicionales.
Inflación persistente: Powell contra Trump
Jerome Powell mantuvo una política monetaria restrictiva durante todo 2025. Con una inflación en niveles peligrosos y alimentada por guerras y aranceles Powell, tuvo la excusa perfecta para mantenerse cauto. Por su parte, Trump presionó a Powell para que recortara tipos y amenazó con destituirlo. Este enfrentamiento público generó más incertidumbre y echó más leña al fuego de la inestabilidad.
Un año 2025 tirado a la basura para los inversores cripto
Cada uno de estos factores, por sí solo, habría causado volatilidad en los mercados de criptomonedas, pero combinados, crearon la tormenta perfecta:
- Alta inflación: menor poder adquisitivo para invertir en activos de riesgo.
- Altos tipos de interés: los bonos ofrecen rendimientos seguros, quitando atractivo a las cripto.
- Guerras y disrupciones energéticas: mayores costes operativos con miedo en el ambiente.
- Un presidente que cada día se inventa un arancel nuevo: incertidumbre máxima.
Trump no causó la guerra en Ucrania ni la inflación global, pero causó una sensación de inestabilidad general que es el caldo de cultivo perfecto para la salida de capital de los mercados. Y en un mundo interconectado, el caos de la potencia hegemónica se exporta al resto.
Los aranceles de Trump y la inestabilidad, así como la falta de liquidez, destruyeron el mercado cripto de 2025
Realmente, Donald Trump no destruyó el mercado por un enfoque hostil hacia el sector cripto. Su acción se determinó por su insoportable impredecibilidad, la continua incertidumbre que generó y su enfrentamiento diario con actores internos e internacionales. Y si todo ello lo metes en un mismo cóctel con guerras reales, guerras comerciales, falta de liquidez, ambiciones territoriales, corrupción e inflación persistente, pues tienes una bebida bastante difícil de tragar por el mercado.
Así, vivimos uno de los peores años en materia de inversión en criptomonedas que se recuerdan. Y no creo que lo olvidemos pronto. 2025 ya pasó, pero el futuro se presenta muy prometedor para el mercado de los activos basados en blockchain, y es que el entorno regulatorio favorable y la aceptación mundial están abriendo las puertas de par en par para la entrada de capital. Los fundamentales son mejores que nunca, solo falta que la geopolítica y la macroeconomía acompañen. ¿Será 2026 un buen año? Es muy posible, y si no, no será por fundamentales. Eso sí, si los políticos se están quietecitos.