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Quiero ser libre

Le pongo el AirTag 2 a Bao: unboxing, collar naranja y primeras sensaciones del gato

Gato con AirTag 2 Bao ya tiene su AirTag 2 (1)

He decidido ponerle un AirTag 2 a Bao. Y es que vivir en el cortijo está muy bien, pero tiene sus momentos de angustia, sobre todo cuando tienes un gato explorador que acaba de aterrizar en un terreno totalmente nuevo. A veces estoy en el porche, me despisto literalmente 5 segundos, miro a mi alrededor y… ¿dónde está Bao?

Como mínimo durante estos primeros meses, quiero tenerlo más o menos controlado. Por eso, hoy me ha llegado el nuevo Apple AirTag 2 y se lo voy a poner. ¿Queréis ver cómo reacciona? Vamos a ello.

Ya tengo el AirTag 2 y el collar para el gato Bao. ¿Se lo ponemos?

Antes de nada, hay que hacer un cambio de collar. Cuando Bao viajó en avión desde Ecuador, le pusieron un collar de feromonas para relajarlo. Se lo he querido dejar unos días más después de llegar al cortijo para que le siguiera ayudando, pero ya creo que es suficiente y está bien adaptado a su nueva ubicación.

Ha llegado la hora de quitarle el de las feromonas y ponerle el nuevo, que he comprado en color naranja. ¡Como Bao es naranja, hacen juego!

Unboxing y configuración del AirTag 2: superfácil

Vamos a abrir la cajita del AirTag 2 de Apple. Aquí está la flechita, la retiro y sacamos el dispositivo. La configuración ha sido ridiculamente fácil. He sacado el AirTag, lo he acercado a mi iPhone y enseguida ha pitado. Automáticamente me saltó la pantalla de configuración. Solo hay que ponerle un nombre, un emoji para identificarlo y ajustar un par de parámetros básicos. Nada más. Listo.

Montando el collar con el AirTag 2 al gato y las primeras sensaciones

Ahora toca meter el AirTag 2 en su collar específico. Tiene un huequecito en la parte de atrás, lo metes por ahí y listo. Es bastante fácil. El collar no tiene un cierre que se desabrocha, sino que hay que ir cerrándolo y ajustándolo al cuello.

En cuanto le he quitado el collar viejo y ha sentido la libertad en el cuello, enseguida se me ha escondido debajo de la mesa. A los gatos no les gusta nada que les pongan cosas.

No quería ponerle un GPS porque lo peor que le puedes poner a un gato es algo muy pesado y grande en el cuello. Había visto fotos y vídeos de estos collares y era un poco reacio a comprarlo por ese motivo. Además, hay que cargarlos casi a diario. Sin embargo, con el AirTag es diferente. Una vez que se lo he puesto… ¡la verdad es que no se ve tan grande! Le queda bastante bien, no lo veo incómodo y no parece que le moleste. Ya se ha ido a dar su vuelta con su nuevo accesorio naranja, así que primeras sensaciones: aprobado.

Ojo: el AirTag 2 no es un GPS, pero me da algo de tranquilidad con el gato

Hay que dejar algo muy claro: el AirTag 2 no es un GPS. Apple, de hecho, no lo recomienda oficialmente para animales. Pero mi caso es especial.

Si Bao se escapa a 5 km de aquí, no voy a poder localizarlo en tiempo real. El AirTag funciona por proximidad a dispositivos Apple. Si se va lejos, solo sabré dónde está si pasa cerca de el un iPhone (el 33 % de la población tiene iPhone). Sin embargo, la nueva versión del AirTag 2 ha mejorado bastante el alcance. Esto significa que si está por el cortijo o no se va muy lejos, sí que voy a poder localizarlo. Y si se va lejos y tiene la suerte de cruzarse con alguien que tenga un iPhone, me dará una pista de por dónde anda.

No es un sistema infalible, pero para esta experiencia de vivir en el campo y tener a mi gato suelto por la Alpujarra, me parece una compra que me va a ayudar bastante a tener esa pizca de tranquilidad que necesito.

Ya os iré contando cómo va Bao con su AirTag 2 y si alguna vez me salva de un buen susto.

Si te ha gustado este unboxing express y las primeras impresiones, suscríbete al blog, dale al like y déjame un comentario en el vídeo de YouTube de abajo. ¡Nos vemos en el próximo artículo!

https://youtu.be/fH9ob6H6_xE

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