
Buenos días, amigos. Aquí está Bao dando los buenos días. Ya se me ha hecho un poco tarde, son las 9:30 de la mañana de un sábado, aunque en realidad me he levantado a las 6. Pero hoy es un día importante: me voy a comprar los plantones para el huerto.
Si recordáis, en el último vídeo estuvimos arando la tierra y preparando el terreno. Hoy toca la siguiente fase. Como ya estamos entrando en mayo, se me ha pasado un poco el arroz para germinar semillas desde cero. Si compro semillas, no me va a dar tiempo a que crezcan, así que la estrategia para este huerto anticrisis es clara: plantar los plantones directamente en la tierra.
De compras al vivero a por los plantones y el paseo para pagar en efectivo
Me habían indicado un semillero que está a unos 10 o 15 minutos por carretera y fui para allá. Y aquí pasó algo que me hizo gracia: no tenían para pagar con tarjeta. Tuve que coger el coche, ir a sacar efectivo a otro pueblo y volver. ¿Sabes qué? Me parece bien. Demasiado control ya con los pagos electrónicos y todo eso. Un poco de anonimato y libertad en el día a día nunca viene mal en la época de las CBDC.
La lista de la compra de plantones y semillas: hidratos y verduras para la autosuficiencia
Volviendo al cortijo con las plantas, la selección ha sido estratégica. No iba a ser solo verdura, también hay que tener hidratos de carbono para que este huerto sea realmente (un poco) anticrisis. Aquí está la lista:
- Pimiento picante (ají)
- Lechuga
- Zanahoria y judía plana (estas sí en semilla). Las judías tienen proteínas.
- Puerro
- Berenjena
- Calabacín (o zucchini)
- Maíz (mazorcas, fundamental para los hidratos)
- Cebollín
- Pimientos y tomate cherry (estos los compró mi padre, el tomate cherry es más fácil de cultivar que el normal)
- Perejil
- Más tomate
Para celebrar que ya teníamos la «materia prima», nos tomamos una cerveza bien fresquita. Mientras tanto, Bao estaba como hipnotizado. Estaba muy atento mirando el terreno del vecino, porque hay unas cabras y creo que en su vida las había visto (y eso que ha visto muchas cosas). ¡El gato Bao descubriendo el campo español a sus casi 15 años de edad!
Sembramos y plantamos los plantones en el huerto
Luego tocó ponerse manos a la obra. Y la verdad es que esto tiene su trabajo. Dices: «Bueno, en un momentito lo planto», pero hay que trabajárselo. Sin embargo, la recompensa es importante. No es un huerto gigante, pero nos va a dar bastante comida y eso es lo que busca uno con la autosuficiencia, que, seamos serios, no va a ser tal. Es solo un pequeño complemento para las compras de la vida diaria y tener algo alternativo poco a poco.
Hemos organizado las plantas por zonas, muy cerca de los olivos. Puerros por aquí, calabacines por allá, el maíz amarillo en su zona, las berenjenas, los pepinos, los pimientos y las judías planas.
Eso sí, le he tenido que dar una advertencia seria a Bao: «No se te ocurra escarbar por aquí, tú que eres muy explorador». El «Internet Explorer», como lo llamo yo. Habrá que vigilarlo.
El primer riego del huerto: la magia del agua
Lo más gratificante ha sido ver la reacción de las plantitas. En cuanto las hemos puesto en la tierra y han recibido agua, han recobrado la vida. En el plantón del vivero ya estaban como queriendo salir de ahí, apretadas y con falta de agua, y al sentir la tierra y el agua han revivido.
Esta ha sido la primera fase del huerto. Ya os iré mostrando cómo va creciendo todo y si Bao se porta bien o se nos escarba el maíz.
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