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Quiero ser libre

NO tengas VECINOS: dejo la ciudad y vuelvo al campo 🤷‍♂️🙅‍♂️

Me voy de la ciudad y vuelvo al campo

Hola, amigos. Aquí estoy de nuevo en el cortijo. Y digo «de nuevo» porque, aunque en mi último artículo ya estaba aquí, la realidad es que me había marchado un mes y medio, y ahora te hablaré sobre por qué dejo la ciudad y vuelvo al campo.

¿Por qué? Porque mi casa de la ciudad, la que tengo alquilada, se quedó vacía y se iba a volver a alquilar en un par de meses. Así que decidí irme allí para estar más cerca del trabajo y ahorrar gasoil y carretera.

Ha sido un paréntesis interesante porque me ha servido para recordar algo fundamental: no tengáis vecinos. O al menos, no tengáis vecinos en un barrio urbano.

Por qué dejo la ciudad y vuelvo al campo

Al volver a mi casa en la ciudad, tuve la inestimable experiencia de recordar y revivir de nuevo lo que es tener vecinos cerca. Y es que en un barrio de ciudad, donde las casas están tan pegadas, basta con tener un solo mal vecino para que te fastidie por completo la convivencia. Te quita las ganas de estar en tu propio barrio o, peor aún, en tu propia casa.

Un mes y medio ha sido suficiente. Llegó un punto en el que yo pensaba: «¿Y lo a gusto que estaba yo en el campo?». Era obvio que iba a volver, lo tenía en la cabeza desde el principio, era temporal, pero aun así ya estaba echando de menos estar aquí.

Y al llegar al cortijo… guau, esta tranquilidad. No es que no haya vecinos, sí que los hay, pero están a distancia. Estás en la naturaleza, respiras el aire limpio, escuchas a los pájaros y a los animales; miras a la montaña y es estimulante.

La vida en el campo no es perfecta (pero si te lo montas bien, puede ser mejor)

No te voy a vender una imagen irreal. Vivir en el campo tiene sus «peros». Por ejemplo, aunque estamos en verano y hace calor, me he tenido que poner una manga larga porque en el porche hay mosquitos que son muy agresivos y toca tomar medidas. Prefiero sudar que tenerme que rascar.

También está el tema de la carretera. Hay que hacerla. Pero os digo que no es insalvable: son 25 minutos de trayecto para allá y otros 25 minutos para acá. Con esas circunstancias, yo ya estaba echando de menos estar aquí. Bao también ha vuelto y está muy contento, adaptándose de nuevo al entorno natural.

Un consejo para los que piensan que la vivienda está muy cara

Me quiero dirigir a esa gente que no sabe qué hacer con su vida ni dónde vivir. Los precios en las ciudades cada vez están más caros. Si no tienes un trabajo que te ate fuertemente a la urbe, mi consejo es que mires alternativas fuera de ella.

Puedes estar en la naturaleza, tener más espacio y estar más tranquilo. Ganarás muchísima calidad de vida.

Eso sí, busca un lugar que esté bien conectado. No se trata de irte a un sitio aislado en medio de la nada y no tener la posibilidad de conectar con la ciudad si lo necesitas. Y otra cosa muy importante: en el campo tienes que planificar más. Una vez que estás aquí, si te olvidas de algo en la ciudad, no vas a pegarte otros 25 minutos de coche (más la vuelta) solo por eso. Tienes que organizarte un poco mejor.

Lo bueno de volver al campo: el huerto, las granadas y la montaña

Vuelvo a la realidad del cortijo y compruebo cómo va todo. Fijaos cómo están ya las olivas, las aceitunas (aunque aún les faltan unos meses).

Otra cosa que me ha dado pena es que el huerto lo he dejado un poco abandonado estos meses. Sigue habiendo cosas, voy a seguir usándolo y vamos a plantar de nuevo, pero se han perdido algunas cosas por falta de riego.

También aprovecho para enseñaros las granadas, maravillosas. El árbol está cargadísimo. Y es lo que tiene el campo: vas por la parcela y coges una naranja, un limón, una granada, una ciruela… Cosas que en la ciudad simplemente no tienes a mano (solo en supermercados y cosechadas hace tiempo).

Para acabar, os dejo con la vista de la montaña que tengo detrás. Esa montaña la quiero subir algún día para mostrarla por aquí en un vídeo (ya la subí en el pasado y no es tan fácil como parece).

En resumen: no es que se trate de no tener vecinos literalmente, se trata de optimizar tu vida. Si te ha gustado esta reflexión de vuelta al campo, suscríbete, déjame un comentario y nos vemos en otro artículo. ¡Chao!

https://youtu.be/JnfLqcZLFLE

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